En 2026 se conmemoran 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, figura fundamental de la espiritualidad y la cultura occidental. Con este motivo, el Vaticano ha dispuesto la celebración del “Año de San Francisco” entre el 10 de enero de 2026 y el 10 de enero de 2027. En la tradición católica, un Año Jubilar es un período especial dedicado a la reflexión, la renovación interior y la reconciliación, que invita a las personas a revisar su vida y comenzar una nueva etapa con mayor conciencia y compromiso.
Durante este tiempo, la Iglesia ofrece la posibilidad de recibir la llamada indulgencia plenaria, que en términos simples es un signo de gracia y perdón dentro de la fe católica. Esta se puede obtener realizando una peregrinación (es decir, una visita con sentido espiritual) a un templo franciscano o dedicado al santo. Más allá de la práctica religiosa, el Jubileo pone en el centro valores universales como la paz, el perdón y la fraternidad.
Francisco de Asís fue un joven italiano del siglo XIII que renunció a una vida acomodada para optar por la pobreza voluntaria y una existencia sencilla, centrada en el Evangelio. Fundador de la Orden Franciscana, es reconocido por su amor a la naturaleza, su compromiso con la paz y su cercanía con los más vulnerables.
En este contexto, la Gran Sala del Museo San Francisco adquiere un significado especial. Allí se conserva una de las series pictóricas coloniales más importantes de Chile: 54 pinturas realizadas entre los siglos XVII y XVIII en el taller cusqueño de Basilio Santa Cruz Pumacallao, que narran episodios de la vida del santo. Este conjunto no solo constituye un valioso patrimonio artístico, sino también una oportunidad para que visitantes de todas las creencias se acerquen, desde el arte y la historia, al legado cultural y humano de San Francisco, cuyo mensaje de paz y fraternidad sigue vigente a ocho siglos de su partida.








