Significativo Acto Cultural a los 73 años del Nobel

Ante numeroso público y con la presencia del subsecretario del Patrimonio Cultural Emilio de la Cerda, se realizó el lunes 10 de diciembre el acto conmemorativo por el 73° aniversario del Premio Nobel otorgado a Gabriela Mistral.

El primero en entregar unas palabras fue el hermano Miguel Correa, representante legal del museo, quien se refirió a la vinculación de la poeta con el franciscanismo.

Gabriela,“mujer, pedagoga, maestra de juventudes, reformadora de su época y franciscana”, decía el hermano Miguel Ángel Correa, representante legal del Museo de Arte Colonial San Francisco, al presentar a la poeta. Haciendo pausa en esta última característica, el fraile agregaba: “Era una mujer que buscaba la trascendencia de la vida, de su vida, tenía la certeza profunda que la muerte no tenía la última palabra. Se dejó impregnar por la espiritualidad del pobre de Asís de la cual bebió y la inspiró para crear los “Motivos Franciscanos” que, desde su prosa, recoge los elementos fundamentales de la espiritualidad franciscana, que tiene como horizonte reconocer a Dios como el sumo bien y el bien total”.

Palabras que explican la cercanía de Mistral con la Orden Franciscana, quien antes de morir, pidió ser enterrada con el hábito Franciscano, por identificarse como una religiosa de la orden, al compartir su espiritualidad.

“Francisco tenía una sensibilidad especial por el Señor, por las sagradas escrituras, por la naturaleza, la creación, el hombre mismo y yo creo que en esa sensibilidad Gabriela y Francisco se encuentran. Uno valora que una mujer que nació pobre, que no tenía ninguna posibilidad, llegó a ser lo que es. Es una mujer que rompe las estructuras, que desafía a su propio tiempo y que es modelo hoy de compromiso, perseverancia y lucha, desde sus escritos pero también desde su propia persona”, comentó el hermano Isauro Covilli, provincial de la Orden Franciscana.

A continuación, el especialista en la obra de Gabriela Mistral, director de la Biblioteca Nacional, Pedro Pablo Zegers, abordó distintos aspectos de la vida de la poeta, relatando, entre otros, el itinerario de la postulación del Nobel, y destacó la relación simbiótica entre Mistral y la orden. “Ella tuvo una formación religiosa ortodoxa, muy particular y sintió siempre una vocación hacia esta orden porque la identificaba. La vida de San Francisco para ella era una vida ejemplar y la identificaba.  No obstante, ella no se sentía de vida ejemplar, pero también vivió de alguna manera una causa noble, por los más desposeídos, por la justicia social, vivía el día a día, su magisterio era una vida franciscana”, explicó.

A continuación los jóvenes literatos promotores las Lecturas Mistralianas, que mes a mes se realizan en el museo desde octubre de 2014, Carolina Báez, Francisco Martinovich y Felipe Poblete, ofrecieron a los presentes una selección de poemas de la poeta.

Tras ellos, la cantautora chilena de folclor y fusión Latinoamericana, Natalia Contesse, deleitó al público con una impecable presentación musical.

El acto cultural tuvo cierre la exhibición de -con el resguardo de funcionarias de la Bidema de la PDI- los originales del Premio Nobel, medalla y pergamino que fue legado al pueblo de Chile a través de la custodia de los hermanos franciscanos.

SALA

Este legado y cercanía entre la poetisa y espiritualidad franciscana, inspiraron la creación de la Sala Gabriela Mistral del museo, inaugurada el 16 de noviembre 1983. En sus paredes, se albergan objetos personales de la artista, como poemas inéditos, su biblia personal, además de las réplicas de la medalla de oro y el pergamino del Premio Nobel que recibió el 10 de diciembre de 1945 de manos del Rey de Suecia, y que la llevó a convertirse en el primer autor latinoamericano y la primera mujer en recibir tal distinción.

Dado que la sala necesitaba algunas mejoras, la administración del museo postuló a un proyecto de la Municipalidad de Santiago que permitió financiar los arreglos. Gracias a ello, se remodelaron las vitrinas, se restauraron los muros y se pintó el espacio.

CUENTACUENTOS Y MÁS…

En el contexto de la celebración, la cuentacuentos Soledad Castro presentó la historia “1,2,3 por mí” en la Sala de Exposiciones Temporales y se realizó una visita guiada caracterizada por el museo. Asimismo, la artista visual Jesu Sáez se sumó al evento exhibiendo en la Sala Gabriela Mistral  el cuadro de fotografía bordada llamado “Esperando el Nobel” y el sitio Instagram “Mira Tu Historia” apoyó en la difusión de la actividad.